EL GRITO
No me considero un tremendo lector, pero tengo tanta suerte en los libros que por el azar llegan a mis manos, que encuentro temas o asuntos que tienen alguna relación con las cosas que hago: ¡ la voz humana!
Hay bases neurofisiológicas para afirmar que el sonido de la voz humana, en especial la propia, forma parte escencial de esa música del hombre que llamamos su fisiología. El grito, por ejemplo, representa una función liberadora de energía y una válvula de escape inapreciable cuando el dolor nos hace lanzar un ¡ay! agudo, cuando algo nos asusta o cuando en un sitio abierto queremos liberar nuestra enrgía reprimida. Si perdiéramos la capacidad de comunicar el dolor por medio del lenguaje, el organismo tendría que gritar y llorar a través de otras vías menos adecuadas para esa función.
El organismo humano dispone de muchas maneras de llorar o de gritar; pero el sonido de la propia voz es el drenador más importante de los sentimientos, las alegrías y las culpas.
Definitivamente unos conceptos más que van para mi libro, ese libro que se encuentra en un punto recóndito de mi apreciado cerebro.








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