EL Pasajero - Estación Camdentown
Estoy en la plataforma de un tranvía y me siento totalmente inseguro con respecto a la posición que ocupo en este mundo, en esta ciudad, en el seno de mi familia. Sería incapaz de decir, ni siquiera vagamente, qué reinvindicaciones tendría derecho a invocar en un sentido u otro. No puedo justificar el hecho de estar en esta plataforma asido a esta agarradera, de dejarme llevar por este tranvía, de que la gente lo esquive, o camine tranquilamente, o se detenga frente a los escaparates. Cierto es que nadie me lo exige, pero eso no importa.El tranvía se acerca a una parada; una muchacha se instala frente a una escalerilla, lista para bajar. Se me muestra tan nítida como si la hubiera palpado. Va vestida de rojo, los pliegues de su falda casi no se mueven, la blusa es ceñida y lleva un cuello de encaje blanco y punto pequeño; mantiene la mano izquierda pegada a la pared del tranvía, en su derecha un paraguas descansa en el segundo peldaño contando desde arriba. Su cara es morena, la nariz, levemente achatada a los costados, es ancha y redonda en la punta. Tiene el cabello castaño, abundante, y en su cien derecha se agitan unos cuantos pelillos. Su orejita está muy pegada a la cabeza, pero como estoy cerca, veo toda la parte posterior del pabellón derecho y la sombra en la raíz.
Entonces me pregunto: ¿ cómo es que no se asombra de sí misma,y mantiene la boca cerrada sin decir nada parecido?
Franz Kafka. Narraciones y otros escritos.







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