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Mochilero

Mochilero, se denomina a la persona que viaja con su mochila a cuestas.

Este tipo de viajero se caracteriza por viajar de manera independiente de las agencias de viaje o tours. Por lo general , el viaje de un mochilero es de duración prolongada, pudiendo ser de varias semanas, pasando por varios meses e incluso años. Sus motivaciones son variadas, sin embargo todos tienen en común el deseo de conocer lugares y gente de una manera diferente. (Wikipedia)

Este concepto me quedo como anillo al dedo, les cuento ,cuando niño, aún vivía en mi pueblo natal (Huarás) me atraía mucho la vida gitana de los cirqueros, sucedía simplemente que al lado de mi casa habia un gran pampón donde se instalaba siempre un circo. En la temporada de fiestas patrias era el deleite de los asistentes a sus entretenidas perfomances que caracteriza este bello espectáculo. A mí en particular me atrajo siempre la contorsionista del Circo Cavallini, tuve una ilusión temprana por ella; el pretexto de venir por agua a mi casa fué motivo para acercarnos más a entablar conversaciones acerca de su modo de vida, sus aspiraciones y su frustaciones. Su figura grácil, casi un cisne con cabellera ensortijada, me había arrobado imaginando historias en el que ella y yo éramos los protagonistas. Cada año esperaba desojando el calendario para que llegué la siguiente temporada y volver a verla.

Muchas veces pensaba en formar parte del elenco aun sea como payaso para estar al lado de ella. Recuerdo estar al acecho por la pared de mi huerta para verla salir con su balde en mano rumbo a mi casa, era un motivo mágico para volver a conversar con ella, la esperaba en la puerta de mi casa para dirigirme con ella al caño del servicio, no faltaron algunos codeos coquetos por nuestra parte para hacer más interesante lo cotidiano de su estancia en mi tierra.

Como creo que sucede con muchos niños o jóvenes de los pueblos pequeños, uno siempre tiene la inquietud de irse con los circos. Ya sea por la oportunidad que podía dar de tener un trabajo, pero para mí era estar al lado de ella y sobre todo conocer muchos lugares y muchas gentes. El bicho me picó, y por cierto que muy hondo, que en mi flujo sanguíneo además de los glóbulos rojos y blancos se integraron otros elementos que llegando a mi cerebro aún jóven me generaron un escozor que tenía que calmarlos viajando. Era una especie de dolencia que solamente sería mejorado con ver nuevos horizontes, nuevos paisajes, otras gentes, otras costumbres en fin todo lo que hasta el momento no conocía.

Mireya (creo que así se llamaba) fué la que impulso el espiritú gitano que dormía conmigo y no lo identificaba. Pasó un tiempo que no lo puedo medir, porque los sentimientos profundos no tienen espacio ni siquiera fecha de calendario (suena a una canción kitch) , la volví a ver, se había casado , ya no tenía esa magia que envuelve a las ilusiones, esperaba un hijo, no era la mujercita que conocí, entonces prepare mis bártulos, mi aún pequeña historia, las doblé, las acomodé en mi mochila y partí en búsqueda de esa imágen que se quedó tempranamente en mis pupilas. (Una historia para no ser contada)

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