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HISTORIAS DE DICIEMBRE PARA NO SER CONTADAS, Pero si recordadas

Pucho, todavía tengo esa forma de llamarte, pues en la casa de nuestros padres, mamá te decía Sheshita. Tal vez por que eras menor que yo, en fin porque eras tan pequeñito y cachetón, y de repente más travieso que yo.

El caso es, que eras el tercer hijo; el mayor había muerto antes que yo lo conociera.

Cerca de su muerte estuvo la de mi abuela Juana.

Fue ese mes de Noviembre, cuando en los ojos de mi madre apenas lograban secarse las lágrimas de pesares por la pérdida temprana de su primogénito.

Nací como enviado para paliar el sufrimiento por la muerte de mis antecesores.

Por todo eso, ahora creo, porqué mi madre me prefería.

Tal vez por que fui un motivo de alegría, entre tantos pesares; o quizás por los acontecimientos del momento; no sé.

Pero me di cuenta que tú siempre fuiste relegado del amor de nuestros padres. Sentía dolor por eso.

Entonces no podía decir nada para que ellos cambien de parecer.

No juzgo por lo qué fue, pero además la gente cercana a nuestra familia también se dio cuenta quién era el preferido, y a la sazón pasé a ser el niño principal de la familia.

Yo no elegí ese sentimiento, pero nuestro padre me privilegió, nuestra madre me pontificó, y las amistades cercanas ponderaban mi presencia como un niño tranquilo é inteligente.

Papá se vanagloriaba de un pasado imaginado en sus fantasías, el fue un depredador de la herencia cultural y económica de nuestra madre.

“Soy hacendado y tengo a mi servicio muchos indios”, decía cada vez que se confrontaba con las gentes de otros pueblos.

Confieso que en muchos momentos y en variadas circunstancias inflaba el pecho para sentirme importante y paliar algunos complejos de provinciano frente a las amistades de Lima.

El hombre me presentaba como un dibujante excepcional, como un artista en ciernes… espero que no se le ocurra pedir un papel para demostrar mis aptitudes, pensé en numerosas oportunidades

…afortunadamente nunca lo hizo.

Pero el caso es que el viejo siempre vivió orgulloso de mí, en el lugar más sagrado de su casa estaban mis cuadros originales que le obsequié con cariño de hijo, y también en reconocimiento por lo que siempre apoyo mis proyectos.

El hombre siguió paso a paso mi carrera, mis logros.

Cuando regresaba a Huarás a visitarle, era una luz en su existencia, tal vez se sentía proyectado en mí. El caso es que siempre se sentía orgulloso de lo que hacía como artista.

Además de ser Hijo ilustre y Predilecto de mi pueblo, soy un hombre creo que justo y amable.

Lucho, un hijo menor quien siempre le acompañó en sus últimos días es testigo de todo lo que escribo, dará fe ahora y siempre de lo que digo.

El también sintió ese amor extraño, pero al fin amor de padre que el hombre le prodigó como hijo último.

Me contaron muchos amigos que le vieron a mi padre con recortes de periódicos y revistas donde mencionaban mi nombre como artista y también fotos de Lucho en sus diferentes actividades que le tocó vivir, el hombre levantaba pecho por esas circunstancias ganadas por nosotros con esfuerzo.

Eso vale digo yo.

Pucho, dentro de estas expectativas, ¿Dónde estabas? Tus logros por cierto dignos de elogiarlos, nunca fuiste tomado en cuenta por el hombre – nuestro padre – ni siquiera para decir que existes.

Siempre le llamé la atención a nuestro padre para que te tomara en cuenta como un personaje que aporta a esta sociedad surrealista, difícil, híbrida, huachafa, corrupta.

El siempre calló. Tal vez presentía que tu compromiso era un tanto cándido y aprovechador de coyunturas.

Abdiqué de las prerrogativas que como hijo mayor me daba el hombre, tal vez para que te beneficies en algo que yo siempre consideré justo.

Nunca persigo las cosas materiales como un fin de vida, solamente lo justo que te da esta; en eso están los beneficios de herencia.

Es extraño, que ahora después de muerto el hombre, tengas los beneficios que jamás en el sentido común te podría haber tocado, siempre fuiste despreciado por el, nuestra madre muchas veces reclamaba con el amor inmenso que también te llegó a dar.

Recuerdo que muchas veces discutían sobre tu presencia, nuestro padre te detestaba, te ponía adjetivos que no los quiero mencionar y de repente ahora cuando el está muerto apareces como el único elegido para heredarle todo.

El hombre quien usurpó la herencia de nuestra madre, no tenía la facultad de hacer negociados sin que nosotros lo conociéramos, y menos tú para que a ocultas, realices acciones que éticamente son condenables, no me lo creo, y sobre todo que le hayas comprado la casa , sin que él haya pensado en mi y en Lucho.

Si fue así, el hombre pagará su deslealtad para con su hijos preferidos que tanto quiso y se sintió orgulloso.

Nuestra familia se va muriendo, quedamos pocos.

Tuvimos una hermana ella murió en el terremoto de Huarás, en sus nueve años de vida; siempre me admiró, como hermano y como personaje rebelde en el contexto conservador de nuestro pueblo, tú casi no existías para ella.

Si estuviera viva jamás podría aprobado lo actuado por ti.

Ahora que nos enfrentamos en un juicio en el que creo que es justo, espero que te des cuenta que lo que usurpaste son solo cientos de dólares.

Ganaste dinero pero perdiste el amor de hermano y el respeto de humano.

Debería decirte Feliz Navidad, tal vez Venturoso Año Nuevo, no puedo.

Cuando la familia se quiebra por la ambición y la deslealtad de uno de ellos, esperaremos el nacimiento de mil Mesías y mil crucifixiones para poder volver a creer.

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