EL CUY ALEGRE - segunda parte
Púchica Diego! – exclamó para sí, el reilón de marras.
Los ojos en ángulo de los compañeros que trataban de verse unos al costado de los otros, buscando al comedor de alfalfa a quien se había referido el instructor militar.
Alfredo, sabía que si alguien le acusaba, el castigo de salto de rana era inevitable.
Ya [...]





