Paradero CANAVAL Y MOREYRA
HUGO ALEGRE
Paradero Canaval y Moreira
120 x 140 cms.
Óleo sobre tela
Serie: Iconografía de lo transurbano
La migración es un fenómeno antiguo en nuestro país. Los hombres se movilizaron temporal o definitivamente tanto en el contexto regional como nacional. Pero es en las últimas décadas cuando se acentúa de manera explosiva.
Las ciudades de la costa son literalmente tomados por los hombres del ande. La expulsión del campo a la ciudad ha generado una verdadera “serranización” del mundo criollo.
La migración, social y económicamente tiene causas y deja secuelas tanto en el punto de partida como de llegada.
Las grandes ciudades son cada vez menos habitables. Las relaciones entre los seres humanos y los lugares en los que viven son cada vez más frágiles, sobre todo la relación entre el individuo y el espacio urbano.
Estamos rodeados de ciudades que van creciendo con una rapidez increíble. La gente se traslada del campo a la ciudad y pierde así su propio espacio. Se transforman en una especie de parias, que no pertenecen al lugar en que se encuentran, tampoco al que dejaron, van perdiendo el concepto de su tierra, su patria, su tradición, su forma personal de vivir.
Lo propio de la ciudad es su avance voraz, su no reconocer fronteras, su olvido sistemático de las tradiciones. Lo urbano es ahora el don de armonizar lo opuesto, lo irreconciliable, lo duro, lo frágil, lo marcado por generaciones, lo que en sí mismo empieza y se consume.
Se van creando nuevas subculturas, un hibridaje entre la realidad ideal y la realidad concreta. El personaje urbano aparece en esta escena como una ilusión, como una figura efímera que se irá transformando o eliminando mediante el poder absoluto del consumismo y lo mediático.
Las imágenes iconográficas trabajadas en este contexto son como héroes anónimos que pueden ser contemplados en un paisaje vacío, como fantasmas urbanos; buscando una especie de identificación entre la persona que es contemplada (personaje anónimo) y la que contempla (espectador).
Son personas sin domicilio fijo, son unos actores más del gran teatro de la indiferencia, en la que cada uno es espectador desenvuelto, o, por un breve espacio, protagonista, quizá incluso una estrella.
La propuesta de esta serie es cómo el artista ve lo que acontece en nuestro alrededor, entendiendo lo que ocurre y transformándolo estéticamente, no como un discurso sociológico, más bien como un cronista de las implicancias de las relaciones entre el ser humano y el espacio transurbano.







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