Buenas ventas en arteBA, para contradecir la crisis
“Sorprendentemente bien”, “mejor de lo que pensábamos”, “muy bien respecto de las expectativas” son algunas de las frases que, por estas horas, forman parte de la evaluación de los galeristas sobre esta edición de arteBA. Incluso, no falta quien estime “mejor que el año pasado”.
La sorpresa acerca de las buenas ventas es por demás comprensible. Para los galeristas era una incógnita saber cómo resultaría este año la feria en un contexto económico recesivo, y algunos, incluso, eran pesimistas. Pero, una vez más, el arte se posiciona como una buena inversión en un país que, coinciden los especialistas, sigue ofreciendo obras de la mejor calidad a precios accesibles en relación con parámetros internacionales. Además, se destaca el número de nuevos coleccionistas que llegan a la feria para comprar sus primeras obras.
Eso sí, la gente analiza, toma nota de los precios, compara, se toma su tiempo para decidir. Y, a la hora de ir cerrando acuerdos, hay quienes recuerdan la situación económica.
Con un número de visitantes hasta el viernes de 35.500 personas, similar al año pasado, arteBA ofrece obras de mucha calidad, tanto de los artistas consagrados, como León Ferrari, de quien hay obras por varias galerías; Luis Felipe Noé (que nos representa este año en la Bienal de Venecia); Clorindo Testa; Marta Minujín; Xul Solar; Alberto Greco; Julio Le Parc, entre otros grandes; así como de jóvenes creadores. En esta edición, se advierte un predominio de la pintura y un destacado cuidado curatorial en la exhibición de las obras.
Jorge Mara, de la galería Jorge Mara-La Ruche, dijo a LA NACION que el resultado hasta el momento era “extraordinariamente bueno”. Y lo explicó: “Hasta ahora, vendí igual que el año pasado, pero en este contexto es sorprendente. En momentos de crisis económica, la gente se da cuenta de que comprar arte es una buena inversión económica y da placer”.
La famosa coleccionista Ella Cisneros le compró a Mara una obra de Sarah Grilo. Por otra parte, coleccionistas ingleses y argentinos adquirieron pinturas abstractas de Eduardo Stupía, que cuestan en promedio 15.0000 dólares, contó Mara, entre otras ventas.
En la galería de Matilde Bensignor vendieron una pintura de Clorindo Testa y tres relieves actuales de Luis Wells, que cuestan alrededor de 5500 dólares cada uno, entre otras obras de artistas más jóvenes.
“Se está vendiendo mucho y bien. Las galerías subieron el nivel de las obras y, como resultado de la crisis, la gente busca la excelencia porque no se juega tanto”, indicó María Silvia Corcuera, de la galería Angel Guido Art Project. Allí vendieron una obra de Luis Benedit por US$ 25.000 a un galerista extranjero, y tres de Noé, de los años 60 y 70.
Fuente: Laura Casanovas, LA NACION








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