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arteBA tendrá más sponsors y compradores

La feria de arte recibirá un número récord de coleccionistas extranjeros.

A pesar de la crisis económica internacional, arteBA, la feria de arte contemporáneo más importante de América latina, este año seguirá creciendo.

Las evidencias están a la vista. La 18a. edición, que se realizará entre el 22 y el 26 de este mes en la Rural, contará con el apoyo de más empresas que el año pasado, con más instituciones que se comprometieron a comprar obras, y recibirá una cantidad récord de coleccionistas del exterior.

Ayer al mediodía, durante el lanzamiento de esta nueva edición en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), el presidente de la Fundación arteBA, Facundo Gómez Minujín, señaló que este año la feria llega a su mayoría de edad, al cumplir 18 años, en un momento de incertidumbre económica mundial.

Sin embargo, destacó que “la creatividad es la forma de mantenerse en pie” y que “el arte es un refugio para el futuro”. Además, consideró que arteBA es un “ejemplo de continuidad institucional” y de “proyecto país”.

La importante cantidad de personalidades que ayer se acercaron al Malba para conocer los pormenores de esta nueva edición, que reunirá a unas 80 galerías de arte nacionales y extranjeras, ya puede considerarse un buen augurio.

Estuvieron los consagrados artistas Luis Felipe Noé, Marta Minujín, Rogelio Polesello; los galeristas Orly Benzacar, Aldo de Sousa y Laura Haber; el jefe de Gabinete del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta; el ministro de Cultura de la ciudad, Hernán Lombardi; la directora de Museos de la Ciudad, Florencia Braga Menéndez; la presidenta de la Fundación Banco de la Provincia de Buenos Aires, Karina Rabolini; la embajadora para los Asuntos de la Mujer, Magdalena Faillace; la legisladora porteña y galerista Teresa Anchorena; el rector de la Universidad de Tres de Febrero, Aníbal Jozami; el director del Museo de Bellas Artes, Guillermo Alonso, y la directora del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, Laura Buccellato, entre otras personalidades.

Premios y homenajes

Por sexto año estará presente el premio arteBA - Petrobras de Artes Visuales, por el cual cada uno de los ocho proyectos seleccionados entre los 400 presentados recibió un apoyo económico de $ 10.000 para su realización y exhibición en la feria.

Por segundo año se entregará el premio en obra, instituido el año pasado por el coleccionista Juan Cambiaso, que en esta edición ya suma US$ 6200, por los aportes personales de varios donantes.

Como sin artistas no habría feria, en esta edición volverá a rendirse homenaje a tres maestros del arte argentino: Rómulo Macció, Alejandro Puente y Luis Felipe Noé.

Una de las grandes sorpresas será la presentación, por primera vez en la Argentina, de la emblemática obra Galería blanda , de Marta Minujín. Estará construida con 180 colchones y en su interior se exhibirán fotografías, videos y se realizarán performances. Los colchones serán donados a hospitales de niños del país luego de finalizada la exhibición.

Y no podía faltar la mirada reflexiva sobre el campo artístico, otro año más, a través del programa auditorio, que contará con la presencia de destacados especialistas del país y del exterior, quienes abordarán temas como los nuevos desafíos de los museos, el coleccionismo, los proyectos de los nuevos curadores y el museo en el imaginario de la arquitectura.

Fuente: Laura Casanovas, LA NACION

Arte / muestras El jardín secreto


Por Nathalie Kantt
Para LA NACION -París, 2009

Andy Warhol es de esos artistas que conciben abiertamente la creación ligada a la fama.

En los años 60, cuando iniciaba su camino en el mundo de los retratos, dijo: “Todos mis retratos deben tener el mismo formato, para que puedan presentarse juntos y terminen formando un único gran cuadro titulado Retratos de la sociedad . Buena idea, ¿no? Quizás el Metropolitan Museum quiera adquirirlo algún día”.

Hoy, mirando el colosal Grand Palais, aquí en París, Andy Warhol posiblemente sonreiría. Y no sólo porque unos 250 retratos, de los 1000 que realizó desde principios de 1960 hasta su muerte, en 1987, están expuestos hasta el 13 de julio: la muestra atrae unas 4500 personas por día durante la semana y 7000 visitantes diarios durante el fin de semana.

Con tacos, sombreros, pañuelos o moños. Adolescentes y familias. Turistas y franceses. Salvo los precavidos que compran sus entradas por Internet, todos esperan en fila. Mínimo dos horas, bajo el sol o la conocida llovizna parisina, para ver a Brigitte Bardot, a Carolina Herrera o a Gianni Agnelli en colores.

Es la primera vez que una exposición reúne un número tan grande de retratos y se dedica por entero a Andy Warhol en su rol de retratista. Después de realizar, en 1962, sus conocidos cuadros de Marilyn Monroe, Liz Taylor y Elvis Presley, y de su reinterpretación de La Gioconda , Warhol se dedicó a retratar, a pedido, a cientos de personalidades, célebres y desconocidas. A partir de 1970, en The Factory, su atelier en Nueva York, el artista recibió a sus clientes, los maquilló, los fotografió con su Polaroid Big Shot, seleccionó los clichés, los coloreó y, utilizando la técnica de la serigrafía, los imprimió sobre telas.

Para su curador, Alain Cueff, esta exposición permite mostrar cómo funcionaba Warhol. “Todos somos contradictorios, todos tenemos un jardín secreto. En Warhol, la coexistencia de contradicciones es muy importante. Es un artista mundano, instalado en el corazón de Nueva York, que juega y se divierte, pero es también muy serio y trabajador. Y consagra todo su talento a algo”, explicó Cueff en diálogo con adn cultura.

En los enormes espacios blancos del Grand Palais, y con inscripciones sobre las paredes de algunas frases de Warhol -una técnica enriquecedora aunque recurrente en las muestras parisinas-, la exposición, posible por el apoyo del grupo LVMH, está dividida por temas que dejan entrever los intereses del artista. En “íconos modernos”, los 16 cuadrados con la imagen de Jackie Kennedy contrastan con los retratos de los criminales anónimos más buscados. En “arte y comercio”, 36 poses distintas de la coleccionista americana Ethel Scull, la primera en pedir un retrato a Warhol. En otra pared, “Mao y la cuestión del género”, su gran serie consagrada a Mao Tse-tung en 1972. Bajo el título “el mundo del arte”, retratos de marchands , artistas, escultores y arquitectos con los que mantuvo fuertes lazos de amistad. La lista sigue con personalidades ligadas al glamour , como Roy Halston y Hélène Rochas; con una sala dedicada a la monarquía y a los políticos, y con los “10 retratos de judíos del siglo XX” -de Freud a los hermanos Marx, y de Sarah Bernhardt a Golda Meir-, a pedido del marchand Ronald Feldman.

El dinero fue central en la obra y vida de Warhol. Todos podían ser retratados, con un único criterio de selección: pagar 25.000 dólares por un primer cuadro, y 15.000 por el siguiente. Así, sus clientes vinieron de todos lados del mundo. Como ejemplo, llama la atención la tela titulada Nine heads of Japanese Corporations , en la que retrata a nueve ejecutivos japoneses completamente desconocidos.

Algunos retratos pertenecen al museo Andy Warhol de Pittsburg, pero muchos son de colecciones privadas. “Tuve que entrar en contacto con marchands , intermediarios y colaboradores, seguirles la pista y después elegir en función de la naturaleza y de la época”, cuenta Cueff. Hasta último momento, muchos lo llamaban porque se habían enterado de la exposición y querían participar. “Un retrato es siempre mitológico. Es algo muy especial. Y algunos querían a toda costa que su retrato estuviese expuesto”, explica.

La excepción fue Pierre Bergé, compañero del difunto Yves Saint Laurent, que retiró de la muestra el célebre cuádruple de colores con dos fotografías de YSL. Según se supo, Bergé consideró que esas imágenes merecían estar expuestas entre los artistas y no entre los diseñadores.

Por suerte no pasó lo mismo con el retrato de Silvestre Stallone, el preferido de Cueff. “Es la metamorfosis de un personaje. Esperamos un macho pero aparece con una mirada de niño. Y eso es revelador de la posición de Warhol: no juzga, no tiene prejuicios. Está sólo interesado en el funcionamiento de las apariencias. Y entendió el rol que la belleza puede jugar en los medios”.

Las lecciones de arteBA

Comenzó la cuenta regresiva para una nueva edición de arteBA, la feria de arte contemporáneo de Buenos Aires que abrirá sus puertas al público el próximo 22 de mayo en los pabellones palermitanos. El martes 5 al mediodía, en la rueda de prensa y presentación en el Malba, Facundo Gómez Minujín y el comité directivo adelantarán los ejes rectores del mayor encuentro con el arte argentino contemporáneo, que en su joven y pletórica vida ha dejado varias lecciones para tener en cuenta. La primera es haber cumplido con lo que Marta Fernández, tenaz organizadora desde los primeros pasos, llama “la misión”. Un objetivo más conceptual que comercial orientado a la difusión del arte argentino contemporáneo. No se entiende la situación actual del coleccionismo en la Argentina; la expansión del mercado y el registro constante de nuevas galerías sin la tarea encarada por arteBA, especialmente en el semillero bautizado Barrio Joven Chandon, espejo de los intrépidos que se animan a lo último. La distancia que separa las primeras ediciones de la realidad actual pasa por haber reclutado para las filas del arte a nuevos coleccionistas que entrenaron su mirada en arteBA y concretaron sus primeras compras en la feria. La edición 2009 cumple simbólicos dieciocho años con la presencia de las mejores galerías argentinas y el apoyo de un número creciente de sponsors que darán el puntapié inicial con el programa de adquisiciones institucionales. Se suma este año a la task force de las empresas el MNBA que, según anticipó su director, Guillermo Alonso, tiene un presupuesto sin precedente para ampliar su colección. En buena hora.

Fuente: Alicia De Arteaga, LA NACION

Paradero CANAVAL Y MOREYRA

HUGO ALEGRE

Paradero Canaval y Moreira

120 x 140 cms.

Óleo sobre tela

Serie: Iconografía de lo transurbano

La migración es un fenómeno antiguo en nuestro país. Los hombres se movilizaron temporal o definitivamente tanto en el contexto regional como nacional. Pero es en las últimas décadas cuando se acentúa de manera explosiva.

Las ciudades de la costa son literalmente tomados por los hombres del ande. La expulsión del campo a la ciudad ha generado una verdadera “serranización” del mundo criollo.

La migración, social y económicamente tiene causas y deja secuelas tanto en el punto de partida como de llegada.

Las grandes ciudades son cada vez menos habitables. Las relaciones entre los seres humanos y los lugares en los que viven son cada vez más frágiles, sobre todo la relación entre el individuo y el espacio urbano.

Estamos rodeados de ciudades que van creciendo con una rapidez increíble. La gente se traslada del campo a la ciudad y pierde así su propio espacio. Se transforman en una especie de parias, que no pertenecen al lugar en que se encuentran, tampoco al que dejaron, van perdiendo el concepto de su tierra, su patria, su tradición, su forma personal de vivir.

Lo propio de la ciudad es su avance voraz, su no reconocer fronteras, su olvido sistemático de las tradiciones. Lo urbano es ahora el don de armonizar lo opuesto, lo irreconciliable, lo duro, lo frágil, lo marcado por generaciones, lo que en sí mismo empieza y se consume.

Se van creando nuevas subculturas, un hibridaje entre la realidad ideal y la realidad concreta. El personaje urbano aparece en esta escena como una ilusión, como una figura efímera que se irá transformando o eliminando mediante el poder absoluto del consumismo y lo mediático.

Las imágenes iconográficas trabajadas en este contexto son como héroes anónimos que pueden ser contemplados en un paisaje vacío, como fantasmas urbanos; buscando una especie de identificación entre la persona que es contemplada (personaje anónimo) y la que contempla (espectador).

Son personas sin domicilio fijo, son unos actores más del gran teatro de la indiferencia, en la que cada uno es espectador desenvuelto, o, por un breve espacio, protagonista, quizá incluso una estrella.

La propuesta de esta serie es cómo el artista ve lo que acontece en nuestro alrededor, entendiendo lo que ocurre y transformándolo estéticamente, no como un discurso sociológico, más bien como un cronista de las implicancias de las relaciones entre el ser humano y el espacio transurbano.

MAMITA… LOS CHILENOS

Por LORENA TUDELA LOVEDAY

AY hija, quién entiende al mundo, el otro día me tuve que ir a Santiago para ver a una familia a la que le hago terapia allá que, pucha, o sea, el papá era un alemán millonarísimo y más nazi que yo demócrata; la mamá, cómo te explico, ìntima amiga de mi tía María Amalia de Osma Tudela Riva Agüero y Aliaga de Losada y Puga. Uno de los hijos es el dueño de la empresa de cobre más grande de Chile pero al otro, o sea, Pinochet en los seventies lo torturó de tal forma (en esa época la gente regia era de izquierda), que cuando se encuentra con su hermano, pucha, lo persigue con una linterna a pilas alucinando que es la picana eléctrica con la que va a tomarse la revancha.
Bueno, me subo al Lan (en primera, of course), y qué crees: estaba ya sentada en el avión, agotada, pucha, con mi Calvados en la mano y mi troncho en el sistema sanguíneo, cuando en eso veo a mi empleada, ni más ni menos que a la Jessica’s Yessenia’s que me había pedido permiso para irse a Puno a la verbena de su Candelaria, bien campante ella, entrando a la clase turista, pucha, con mi blusa Dona Karan floreada y mis aretes de Esther Ventura hechos con culitos de mono maquisapa engastados en salitre de Huancabamba, viajando a Chile en el mismo avión que yo.
Bueno, otro Calvados y a reponerse de la impresión, porque hija, me dio una curiosidad tremenda descubrir cómo sería entonces la composición social de esa parte del avión, así que me puse a mirar a través de la cortinita y te lo juro, pucha, me dio una ternura total ver cómo ahora los niupes1 (había miles de ellos, de todas las edades) se suben al avión como antes lo hacían al TEPSA, súper movilizados socialmente y además, o sea, sin haber perdido para nada su identidad porque hija, o sea, primero que el avión olía, cómo te explico, a esa clásica mezcla de pañal con colonia Pecado de Eva que tanto extraño cuando estoy fuera (porque cuando estoy dentro, ¡la oooooooodio!), y además, de lo más cuchis ellos, o sea, llenos de bultos, canastas, bolsas del mercado y por ahí llegué a ver incluso un par de cuyes chactados que te lo juro que me produjeronn una emoción más telúrica que el concierto de Mercedes Sosa que escuché en Buenos Aires en 1976.

Bueno, me quedé seca (arrullada, por supuesto, por el llantito de varios niupecitos que jorobaban por atrás) y cuando llegamos a Pudahuel me bajo del avión y paso todos los controles sin mirar siquiera a los rotuelos que te chequean, porque estaba con un dolor de cabeza de la jijuna, hija, debe ser porque soñé que un huaico marrón se llevaba mi departamento, mi consultorio y hasta a mi perrita la Larrabure2.
En fin, la cosa es que mi equipaje se demoró no sé por qué idiotez, lo que me permitió ver que, pucha, a ninguno de los pobres niupes los dejaban pasar en el control de inmigración, y como mi sentido de la justicia social es más grande que los problemas del Perú (el hijo de chancho del Alan García decía un mamarracho por el estilo, ¿no?), o sea, me acerqué donde el funcionario y simplemente lo miré como se debe mirar a un funcionario, no sé si me entiendes, con sonido en off de bamboleo de coronas y una orden implícita de irse a comer a la cocina una vez terminado el diálogo.
Bueno, el cholo roto ese entró en tal pánico, hija, que abrió la puerta y se metió toda la peruanidad oprimida a Chile (me pareció ver en el laberinto que había un par de congresistas), incluyendo a mi Jessica’s Yessenia’s, que bueno, o sea, decidí perderla pero ella en cambio ya debe estar regia cuidándole los bebes a alguna GCU de Santiago, que para eso es la vida, dejémonos de cucufaterías.
Ahora, claro, yo bien patriota y justiciera social, pero aquí entre nos, pucha, no sé qué haría si los chilenos nos empiezan a devolver la pelota, pucha, mandándonos recuas de desempleados. Ay, ¿sabes qué?, yo creo que yo fui una mujer feliz hasta antes de la globalización. Esto nunca lo he dicho y jura que de ti no sale. Es que todo, o sea, aunque fuera chapucero, ay no sé, guardaba un orden. Pero hoy, qué quieres que te diga, cuando en menos de ocho horas te encuentras con tu servidumbre en el mismo vuelo que tú y además la ayudas a ser una migrante clandestina, no me sorprenderá entonces que hoy me acueste Lorena Tudela y mañana me levante Wendy Menéndez. ¡Guauuuu! Chau, chau. (Rafo León)

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1 Niupe de New y Perú. Peruanismo que se le escapó a la Martha Hildebrandt. Significa cholo, a secas, sino que como ahora te miran pésimo si te la pasas choleando a todo el mundo, o sea, mejor es decir Niupe.
2 Como ya lo puse acá alguna vez, o sea, se llama así por gorda, bruta y porque le encanta el pollo, ¿ya?

UN DIA METIDO EN OTRO DIA…

¡Desgraciado, hijo de la gran flauta! …¿donde te sacaron tan dulce melodía?

Acaso no pudiste resistir el sabor del alfeñique…que en paquete de cinco centavos te ofrecí?

¡Te portas mal y quieres que te ame, te amo mal y te portas como el más fiel!

¿Donde podemos encontrar la tranquilidad que tanto me hablaste?

Es un verano tibio como la cera de misa de viernes santo y ya comienza a dolerme las rodillas de tanto estar culpándome.

¿Acaso no comí el empalagoso alfeñique de dos por medio que me ofreciste? … entonces ¿de qué me acusas joven insolente?

No te lavaste los dientes, y encima te mordiste la lengua, hablaste con palabras sucias y con malas intenciones.

Acabo de esconder la pistola para jugar al detective y levanto la copa de vino, para brindar por la mujer que no vino.

No molesten que esté esperando al fotógrafo flaco, para que tome un par de vasos de la ventana junto al naranjo.

Después de haber comido esos exquisitos garbanzos, la panza me recuerda a cada momento con félidos sonidos.

¿Por qué la digestión será tan lenta y pesada?.

Justifiquen los feriados chupando como Dios manda, que de a poco también lo haré acompañado de mis recuerdos.

Cuando niño jamás me permitieron reír en viernes santo, menos jugar o hacer bulla. (mientras el pescado miraba triste y con lágrimas frescas rodando por sus coloradas agallas).

Las campanas tañen detrás de las ventanas de mi patio, rebotan en las paredes y las puertas, incluso inquietan al nervioso chucho guardián.

El metálico sonido me parece a una mano huesuda que trata de jalarme para ir a misa.

Me escondo tras la vieja escalera de eucaliptos, pensando burlar al espectro,

pero dentro de mí pecho comienza un retumbo de culpa…de ingratitud, de deslealtad a quién dicen murió por ti.

Veo pasar por mi zaguán mujeres en riguroso negro, la cabeza cubierta con una mantilla en señal de luto. Pasan tan seguido, unas tras otras, rezando, llorando, clamando… que me da mareos, siento un sudor helado por mi espalda, convulsiono…

Acaricio mis dedos esperando sus manos, esperando los míos… siento calor…siento frío

Salgo corriendo para buscar la pistola que en mis recuerdos escondí,

la tomo… la acaricio… la limpio y disparo hasta quemar mis hirsutas y blancas cejas de viejo.

EL CUY ALEGRE - segunda parte

Púchica Diego! – exclamó para sí, el reilón de marras.

Los ojos en ángulo de los compañeros que trataban de verse unos al costado de los otros, buscando al comedor de alfalfa a quien se había referido el instructor militar.

Alfredo, sabía que si alguien le acusaba, el castigo de salto de rana era inevitable.

Ya sentía que sus piernas flaqueaban esperando la orden.

Ningún compañero contestó a la pregunta que con sonido inquisidor hizo el sub-oficial.

Camilo vio el rictus de desesperación por contener la risa en los labios de Alfredo; solo él supo de donde venía ese sonido cobayesco que calificaba Mejía.

Camilito guardó silencio, pues ahora tenía una manera de retrucar a las bromas que siempre le hacia el recién bautizado risita de cuy.

Nadie acusó y por consiguiente no hubo castigo.

Mejía más colorado que lo normal tuvo que pasar por alto el evento.

Sonó la campana - ¡hora de salida! - Corríamos prestos a coger nuestros maletines para enrumbarnos a nuestras casas para deleitarnos con el almuerzo de acuerdo a las economías y las clases sociales de las familias provincianas.

Entonces; se estudiaba en las mañanas y se continuaba en las tardes.

Después de un suculento almuerzo, Alfredo reingresaba a la escuela.

Camilo le esperaba cachaciento para ser el primero en llamarle risita de cuy.

Y fue así, tal cual como que el recuerdo queda escrito - ¡ risita de cuy! jojojojo

¡La cagada ¡… me jorobé, pensó Alfredo…. con la mirada relojeó a quienes estaban presentes, y sí, vio muchos dientes que se asomaban tímidamente entre los labios de sus compañeros que sonreían por el nuevo apodo estrenado y participado por Camilito.

(Jodiste muchachito, eres el burlón burlado y ahora cómo enfrentas esto).

Alfredito… calmo, sabía en que se metía al ser chacotero. Siempre hay una funda para la pistola pensó.

Se ajustó la corbata, hizo el ademán de limpiar la manga y con un movimiento de cuello enfrentó lo que se venía.

Tal seguridad amilanó a los que quisieron fastidiar, Camilo solamente atinó a decir hola risita de cuy.

Al bergante Alfredo hasta le sonó gracioso, movió los hombros y aceptó de buen talante el flamante apodo.

Terminando el quinto de primaria normalmente se disgregan los que fueron compañeros de clase.

En el lapso de las vacaciones pasan muchas cosas y también se olvidan otras tantas.

En el primer día de clase de educación secundaria, en un gran Colegio, La GUE “La Libertad, ” la solemnidad de iniciación, el discurso del director y las palabras de bienvenida de los diferentes profesores, hacían momentos cargados de fastidio para el carácter contemplativo de Alfredo; quien restregándose los dedos ubicados a la altura del sacro y en la posición militar de descanso hacía una figuras que expresaban aburrimiento.

Pero ver a Camilito parado bajo el sol serrano de las 9 a.m. resoplando por la temperatura quemante de las mañanas serranas, fue un energizante que sirvió para soportar sin requintar la tediosa y aburrida ceremonia.

El también me vio, y con una sonrisa entre cachoso y tímido me saludó, “hola cuysito.”

Acepte como un cumplido, sin darme cuenta que aceptaba sin pila bautismal ni chorro de agua mi nuevo nombre.

El cuy me acompañó durante los seis años que duraron mis estudios de secundaria (cursando el tercer año me enamoré perdidamente y repetí el año, esa es otra historia pronto a contar) .

El cuy Alegre llegó a ser muy querido por su carácter, por sus anécdotas, era buen amigo, gran bromista, mejor bailarín y para organizar eventos no había alguien mejor.

Su habilidad para el dibujo y la caricatura lo convirtieron en un personaje.

En muchas fiestas de carnavales, de clubes, de patotas siempre tenía que ver el. Es que tenía una habilidad para decorar y habilitar espacios para el gozo de los bailantes.

El cuy llegó a ser tan popular entre los amigos y las amigas que sucedió más de una vez que muchachos que llegaban a Huaraz preguntaban por el.

Cuenta Alfredo que una tarde se le acercaron dos limeñitos a preguntarle donde era la fiesta organizada por el cuy Alegre, estaban parados ante el, pero no sabían que detrás esa sonrisa tímida, se encontraba el tremendo personaje que doblegaba a los más abusivos con un dibujo o una historieta .

Recién Alfredo se dio cuenta que el cuy era más humano que el, tenía mejores posibilidades de alcance con los amigos, era confidente, era complaciente, era oídos de cuitas, era un bicho macanudo, todo un señor cuy Alegre.

Este personaje gracioso causó una risa extraña en su madre, tal vez ella interpretó historias o asociaciones mágicas que nunca le pregunté.

El cuycito, jaca, huichic.. Vivió contento y feliz entre las callecitas estrechas de su pueblo, con sus paredes blancas y techos rojos .. Y el paisaje encantador del callejón de Huaylas.

Parece que el terremoto del 70 enterró al buen cuy.

Alfredo se fue desvaneciendo en el tiempo, los amigos se fueron separando para ubicarse en nuevos contextos, con otras amistades y en otros lugares fuera de su terruño.

La extraña y corta agonía de Alfredo se fue reencarnado en Hugo, quien comenzaba a presentarse en sociedad con su nueva identidad.

Ya instalado en Lima, Alfredo quedó solamente para sus familiares y Hugo comenzaba a integrarse en ese nuevo grupo humano que serían después sus amigos y conocidos.

Ahora como Hugo Alegre extraño al cuy, ciertamente fue un compañero en mis momentos de tristeza, fue mi confidente cuando estuve enamorado perdidamente de la Chaposa, fue mi cómplice en travesuras de adolescente, el cuysito tan leal y entrañable buen amigo que se perdió en la historia de ese mi pueblo que nunca volvería a ser el mismo.

Hoy todos me conocen como Hugo, un amigo de infancia aún me llama Hugo Alfredo, y creo que a mi edad de 59 años, debo rendir homenaje a ese cuysito que me acompañó en mi adolescencia y parte de mi juventud.

Creo que le debo a él, los momentos más felices de permanencia en mi tierra natal…. con ese paisaje andino… con las fiestas patronales.. las fiestas de barrio.. de amigos, en fin con todo aquello que forja una identidad, una forma de vida y porqué no, una cultura.

El cuy Alegre vivirá en cuanto los amigos se acuerden de él, de su ocurrencias, de su modo peculiar de vivir la vida….en fin creo que el cuycito siempre fue travieso, ocurrente y sobre todo buen amigo.