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Sendero del Angel Caido

Alguna vez crei poder tocar las estrellas con mis manos, sentirme un Dios, y pensar que quiza el mundo habia sido creado por mi, pero ya no lo recordaba… Fue de niño que pensaba estas cosas, me creíA y sentía fuerte, poderoso, diferente del resto, mezquino de mis cosas, por lo cual solo me importaba ser yo, sin adaptarme a ninguna forma estupida de organizacion…

Hasta que mi familia decidio que ya era suficiente para mi, y mi rebelion, entonces me lanzaron a una estupida escuela catolica…

Al contar yo con 9 años, era sencillo que alteradas mentes adultas lograran dominar (y calmar) mi espiritu indomable, convirtiendome en uno mas del monton, sin considerarme a mi mismo, sino, en pensar que todos eramos “iguales ante los ojos de Dios”, sin diferencias entre los mas fuertes y los pobres ilusos, seres vacios de conocimiento e ideas propias…

Afortunadamente, 5 años después, en plena adolescencia, decidí pensar por mi mismo, abrir los ojos, comencé a escuchar a mi demonio, a darme cuanta de que siempre habia sido diferente, que me identificaba fuertemente con las ideas de Nietzche, y que la escuela a la que asistía, y la iglesia que representaban, eran un gran negocio humano… entonces me converti al agnosticismo…

Hace ya un tiempo, habia leido acerca de una “Iglesia”, lei sobre los valores que defendian, sus poderosas ideas de libertad, que se identificaban profundamente con el estilo de vida que siempre me represento, y el hecho de reconocer el negocio que mantenia a las iglesias de todo el mundo, en fin, el hecho de reconocer que eramos especiales, porque eramos ANGELES REBELDES… me impresionó…

Ayer encontré al ángel caído, el cual me hablo de mis errores,
me pidió no los cometiera mas, que apagara la música, y escuchara en silencio.
al verlo me sentí aliviado, pues un consejo él me daría,
y me ayudaría a comprender mis errores, los cuales me han costado mucho.

Me enseño en que he fallado y me mostró la manera de tratar y remediar mi ira,
me mostró la forma de hablarte y verte, me mostró la forma de amarte.
me dijo que estaba orgulloso de nosotros,
que él estaba orgulloso de quienes éramos,
me pidió que nunca te abandonara, y siempre estuviera a tu lado.

Me dijo que tuviera cuidado, y aprendiera a escucharte siempre,
que no solo escuchara tu voz, sino tu interior, tu alma, y tu amor.
me dijo que yo no estaba solo, pues tu estabas a mi lado,
me pidió que te amara con toda mi alma y me pidió nunca te lastimara.

Mas sin embargo…
he cometido muchos errores, y creo que las consecuencias no serán gratas.

Nunca te dejare ni te abandonare, nunca te dejare de amar,
nunca te faltare y nunca te lastimare.

Te defenderé, Te protegeré, Te daré mi calor, Te daré mi comprensión,
Y luchare en tu nombre…

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Al otro lado de la oscuridad

Tenía aproximadamente 6 años, cursaba el nivel de transición en una escuelita estatal cerca de mi casa. Los primos Quijano eran compañeros de aula, como todo pillete éramos más de gustar del juego que del estudio (por lo menos yo). Entonces, asistíamos a la escuela en la mañana y también por la tarde. Al escuchar el silbato del profesor me apuré en guardar mis cuadernos y dibujos en mi maletín de cuero. Eran las 5 pm. hora de salida, con pasos firmes y sorteando los huecos que habían en el empredrado de la calle llegué a mi casa con un hambre para deborar los panes de hechura casera, con una buena porción de chicharrones que el marrano sacrificado prodigaba mi mesa. El aroma de café tostado invadía el atardecer, el sol se filtraba entre el humo que salía de las casas, era la hora del lonche.

Con el estómago complacido me puse a contemplar el atardecer encaramado en el molle que envejecía en mi huerta. Las nubes rosadas reflejaban el mismo color en los nevados, tornándose en vez rojizo y otra violeta, las hojas del árbol comienzan su danza al ritmo del viento que sopla indicando la declinación del sol, siento un poco de frío, es cuando el canto de los zorzales se ven interrumpidos por la campanada del Convento indicando la hora del ángelus. Mi madre, mi bisabuela, mi tia bisabuela y el personal de servicio rezan su rosario con entrega y convicción de su fé. Es un libreto cotidiano de jaculatorias en búsqueda del perdón de sus pecados. No pocas veces habia participado en dichas encomiendas, pidiendo al ángel de la guarda me libre de los peligros y de los temores de cruzarme con algún alma en pena o encontrarme con el mismísimo Satanás. Después de la cena para mis bisabuelas era un ritual sentarse en el patio principal a conversar acerca de los sucesos del día, y recordar anécdotas acerca de sus experiencias con apariciones y demás fenómenos parasicológicos. El alumbrado eléctrico era de tan baja potencia que ayudaba a crear velos de misterio en la penumbra y en la oscuridad. La casa donde vivia era tan grande que presentaba más de un recoveco donde se alojaba la oscuridad durante la noche.Mi carácter de aventurero y de bromista hacía que deba vencer mis temores hacia lo desconocido, a lo que ocultaba la oscuridad, para tener ventaja sobre los miedosos. Salir de mi casa de noche era una aventura para templar nervios y forjar fortaleza, una cuadra más allá estaba el último poste de alumbrado público y después solamente se veía un hueco negro por el que continuaba la calle que daba al panteón viejo.

Algunas veces traté de acercarme hasta el límite, entonces aparecían unas pequeñas luces que me parecían de fuego, se movian de un lado a otro, yo salía disparado de miedo. Un momento… pensé, no puede ser que aquellos destellos sean maléficos, pués en varias oportunidades había visto entrar y salir del hueco negro a los primos Quijano, ellos vivían al lado del panteón viejo, ¿cómo hacen para no tener miedo?, pensé… ¿que acuerdo o contrato hicieron con las almas en pena y los demonios? para verlos todos los días tranquilos en la escuela estatal.

Nunca les pregunté el cómo hacían para no tener miedo, solo pensé si ellos lo hacen porqué no yo.

Una noche oscura me propuse derrotar a mis miedos, traté de minimizar los relatos de mis bisabuelas, total eran cuentos de beatas, me acerqué despacio hacia el límite del hueco negro, vacilé, retrocedí, sentía un frio que surcaba mi columna hasta entumecer mis piernas, les daba órdenes mentales y mis miembros inferiores temblaban; ¡ nó… no puedo hacerlo!, me tomé los antebrazos, dí media vuelta y emprendí camino a casa, de cada 3 pasos que daba volvía mi rostro hacia el hueco negro, había caminado casi media cuadra cuando me crucé con el tío de los Quijano y le ví que entraba tranquilo a esa oscuridad a la que yo temía.

Esa noche debería ser el reto, no podía echarme atrás, habiá esperado mucho tiempo, respiré profundo caminé rápido y traspacé el límite de la oscuridad, entonces aparecieron los puntos de fuego, fueron acercándose hacia mi, comencé a tener frio, era tarde ya no podía regresar, no quería verme derrotado, mi temple de aventurero no me permitía abandonar esta empresa, tenía que salir vencedor y levantar mi espada como los caballeros de los cuentos de hadas cuando dan muerte al dragón de fuego. Los puntos de fuego iban tomando forma de ojos, pensé que eran enanos malévolos, pequeños hechiceros, gnomos fantásticos, hasta que un ladrido me sacó de mi ensimismamiento, entonces pude distinguir a tres perros que revoloteaban alrededor mio, veía las piedras del camino, la sequia que corria al costado de las casas, la silueta de los eucaliptos y los muros coronados con cactus, seguí caminando hasta llegar a la puerta del antiguo panteón, escuché pasos y me encontré con Lucho Quijano, sorprendido me dijo, hola qué haces por aquí, solamente alcancé a decirle, pues nada… paseando. Comencé a reir como un loquillo, había pasado el hueco negro, era un valiente, un chico con agallas. La oscuridad es sorprendente cuando entras en ella, cuando vences temores tienes más capacidad enfrentar cualquier sortilegio creado por los manipuladores en busca de poder.

Las noches siguientes llevaba a mis amigos para enfrentar sus temores, pasó mucho tiempo para que algunos enfrentaran el hueco negro, yo nunca les conté lo que me costó vencer ese trance. Ahora viendo algunas fotos de cuando niño vino a mi memoria esta etapa de mi vida… tal vez será que me estoy volviendo viejo o será simplemente que recordar es en todo volver a vivir.

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“FRANCISCO ALEGRE”

En los carteles han puesto un nombre que no lo quiero mirar
Francisco Alegre y olé, Francisco Alegre y olá.
La gente dice “viva los hombres” cuando lo ven torear,
to estoy rezando por él con la boquita cerrá.

Desde la arena me dice “niña morena
¿por qué me lloras carita de emperadora?
dame tu risa mujer que soy torero andaluz,
y lleva a cuello la cruz de Jesús que me diste tú”.

Francisco Alegre, corazón mío,
tiende tu capa sobre la arena del redondel.
Francisco Alegre tiene un vestío
con un “te quiero” que entre suspiros yo le bordé.

Torito bravo no me lo mires de esa manera,
deja que adorne tus rizos negros con su montera.
Torito noble ten compasión,
que entre bordados lleva encerrao
Francisco Alegre y olé mi corazón.

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En mi ventana tengo un letrero pa quien lo venga a mirar
Francisco Alegre y olé, Francisco Alegre y olá.
en el que dice cuánto te quiero pero qué pena me da,
por culpa de otro querer no nos podemos casar.

Desde la arena me dice “niña morena
¿quién te enamora carita de emperadora?
Ya no te acuerdas mujer de este torero andaluz,
que lleva a cuello la cruz de Jesús que le diste tú”.

Francisco Alegre, corazón mío,
tiende tu capa sobre la arena del redondel.
Francisco Alegre tiene un vestío
con un “te quiero” que entre suspiros yo le bordé.

Torito bravo no me lo mires de esa manera,
deja que adorne tus rizos negros con su montera.
Torito noble ten compasión,
que entre bordados lleva encerrao
Francisco Alegre y olé mi corazón.

Concha Piquer

 

 

CARTA DE FRANCISCO

“… Esta será seguramente una de las últimas noticias que te lleguen de mí, porque cada día que pasa vemos que se acerca el peligro y que la amenaza de rendición o aniquilamiento por el enemigo superior a las fuerzas peruanas son latentes y determinantes. Los días y las horas pasan y las oímos como golpes de campana trágica que se esparcen sobre éste peñasco de la ciudadela militar engrandecida por un puñado de patriotas que tienen su plazo contado y su decisión de pelear sin desmayo en el combate para no defraudar al Perú. ¿Que será de ti amada esposa? Tu que me acompañaste con amor y santidad. ¿Que será de nuestros hijos, que no podré ver ni sentir en el hogar común? Dios va a decidir éste drama en el que los políticos que fugaron y los que asaltaron el poder tienen la misma responsabilidad. Unos y otros han dictado con su incapacidad la sentencia que nos aplicará el enemigo. Nunca reclames nada, para que no se crea que mi deber tiene precio…” (estratos)

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El Minotauro

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Se cree generalmente que existe alguna base histórica para la leyenda del Minotauro. Así, el Laberinto sería el palacio de Cnosos, de tamaño tan grande y tantas habitaciones que a los rudos antepasados de los griegos debió parecerles precisamente un laberinto. El viaje de los muchachos atenienses a Creta puede significar una reminiscencia del clásico deporte cretense de saltar al toro. Y el sometimiento y posterior rebelión de Atenas puede significar el predominio cultural o militar de Cnosos sobre las ciudades costeras del Mar Egeo, y el sacudimiento de dicho yugo.

De acuerdo con Massimo Izzi, el mito del Minotauro se remonta a un período anterior al de los dioses olímpicos, y afirma que es arcaico en Creta. Observa esto de la subsistencia de una divinidad taurina en los mitos cretenses, como en el mito de Europa, así como de cultos celestes, perceptibles en el origen de Pasífae (hija del sol) o en el nombre de Asterión, que significa “el estrellado”.

El Minotauro, como medio hombre y medio toro, tiene una relación muy semejante con el cuento La bella y la bestia, apunta Carlo Lapucci en sus obras.

Como una de las figuras más conocidas, el Minotauro forma parte de una gran cantidad de universos de ficción en la literatura, los juegos y el entretenimiento contemporáneo en general. Aparece sobre todo en los distintos juegos de rol y mundos del género épico.

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El Niñotauro

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Otra vez ha venido a verme el Niñotauro a cornearme el cerebro, a contarme por que nacemos y por que morimos. Por que nunca dejamos de ser niños aunque nos pongan los cuernos . Ha venido a deformar mi realidad. A que me enamore de el, o del niño, o del toro. No se a que a venido. Siempre se acerca flotando, y se posa a escasos metros, entre mis cosas. Me mira con sus ojos de reproche centenario y me habla como silbando. Me pregunta si iria a las corridas si los toros tuvieran cara de bebe. Me dice que a pesar de su cuerpo macho, es una niña, y me pregunta si creo que es guapa. Me pregunta si se de donde viene y si me acuerdo de que le conozco. Me hago el loco, y hago como que no le he visto, como haria un loco. O loco. Ella sonrie, remonta el vuelo como un insecto y cruza la habitacion dando un descomunal mugido hiriente. En el fondo me gusta el Niñotauro porque no entiendo ni su existencia ni su cometido. Me gusta, porque si todos lo vieramos, nos resultaria un ser de lo mas normal. Tan normal como se nos hace ver un Encierro, presenciar un parto, seguir impasibles el desarrollo de una guerra. Y mira que serian experiencias extrañas si no fueran habituales, ¿o que? Me gusta el Niñotauro, porque te cuenta cosas que no existen hasta que me las cuenta y yo las cuento. Me gusta, porque he conseguido sacarle una foto y ahora nadie puede decirme que fue un delirio, un invento. Atentos en las trincheras, que es dificil mantener la cordura y aun no estamos frente a frente con la Bestia, con la Fiesta. Aqui, es mas facil creer en el Niñotauro que en Dios, del que ni tan siquiera existe una foto.

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Mochilero

Mochilero, se denomina a la persona que viaja con su mochila a cuestas.

Este tipo de viajero se caracteriza por viajar de manera independiente de las agencias de viaje o tours. Por lo general , el viaje de un mochilero es de duración prolongada, pudiendo ser de varias semanas, pasando por varios meses e incluso años. Sus motivaciones son variadas, sin embargo todos tienen en común el deseo de conocer lugares y gente de una manera diferente. (Wikipedia)

Este concepto me quedo como anillo al dedo, les cuento ,cuando niño, aún vivía en mi pueblo natal (Huarás) me atraía mucho la vida gitana de los cirqueros, sucedía simplemente que al lado de mi casa habia un gran pampón donde se instalaba siempre un circo. En la temporada de fiestas patrias era el deleite de los asistentes a sus entretenidas perfomances que caracteriza este bello espectáculo. A mí en particular me atrajo siempre la contorsionista del Circo Cavallini, tuve una ilusión temprana por ella; el pretexto de venir por agua a mi casa fué motivo para acercarnos más a entablar conversaciones acerca de su modo de vida, sus aspiraciones y su frustaciones. Su figura grácil, casi un cisne con cabellera ensortijada, me había arrobado imaginando historias en el que ella y yo éramos los protagonistas. Cada año esperaba desojando el calendario para que llegué la siguiente temporada y volver a verla.

Muchas veces pensaba en formar parte del elenco aun sea como payaso para estar al lado de ella. Recuerdo estar al acecho por la pared de mi huerta para verla salir con su balde en mano rumbo a mi casa, era un motivo mágico para volver a conversar con ella, la esperaba en la puerta de mi casa para dirigirme con ella al caño del servicio, no faltaron algunos codeos coquetos por nuestra parte para hacer más interesante lo cotidiano de su estancia en mi tierra.

Como creo que sucede con muchos niños o jóvenes de los pueblos pequeños, uno siempre tiene la inquietud de irse con los circos. Ya sea por la oportunidad que podía dar de tener un trabajo, pero para mí era estar al lado de ella y sobre todo conocer muchos lugares y muchas gentes. El bicho me picó, y por cierto que muy hondo, que en mi flujo sanguíneo además de los glóbulos rojos y blancos se integraron otros elementos que llegando a mi cerebro aún jóven me generaron un escozor que tenía que calmarlos viajando. Era una especie de dolencia que solamente sería mejorado con ver nuevos horizontes, nuevos paisajes, otras gentes, otras costumbres en fin todo lo que hasta el momento no conocía.

Mireya (creo que así se llamaba) fué la que impulso el espiritú gitano que dormía conmigo y no lo identificaba. Pasó un tiempo que no lo puedo medir, porque los sentimientos profundos no tienen espacio ni siquiera fecha de calendario (suena a una canción kitch) , la volví a ver, se había casado , ya no tenía esa magia que envuelve a las ilusiones, esperaba un hijo, no era la mujercita que conocí, entonces prepare mis bártulos, mi aún pequeña historia, las doblé, las acomodé en mi mochila y partí en búsqueda de esa imágen que se quedó tempranamente en mis pupilas. (Una historia para no ser contada)

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